martes, 7 de marzo de 2017

Carlos Augusto Casas: “Estoy completamente imposibilitado para escribir algo que no sea negro”


El escritor madrileño recoge el premio Wilkie Collins de Novela Negra en Tenerife Noir por Ya no hay junglas adonde regresar, (M.A.R. Editor) una novela en la que tres historias de amor se mezclan en un acto de venganza
“Estoy completamente imposibilitado para escribir algo que no sea negro. Es que ni lo intento. Estoy condicionado genéticamente, no lo sé…”, asegura el escritor y periodista madrileño Carlos Augusto Casas. Augusto presenta su primer apellido portugués, que en nuestro país es causa de las más variadas confusiones, y se lanza a la presentación de su primera novela, Ya no hay junglas adonde regresar, con la que ha ganado el VI premio Wilkie Collins concedido por M.A.R Editor y que recoge este miércoles 8 de marzo en Tenerife Noir, a las 19.30 en la Biblioteca Municipal Central de Santa Cruz de Tenerife (edificio TEA).
“En realidad, la novela son tres historias de amor que mezcla un acto de venganza”, dice para sintetizar la que ha sido su primera novela, protagonizada por “un abuelete”, al que todos llaman Gentleman, que cada jueves contrata durante 60 minutos los servicios de una prostituta en la calle Montera de Madrid.
Como periodista, Augusto ha hecho reportajes sobre prostitución, bajos fondos, venta de drogas… ha trabajado con cámara oculta, se ha hecho pasar por toxicómano para llevar hasta el fondo su investigación periodística. Sin embargo, no era consciente de que esta experiencia le ha permitido conocer una realidad social que no todo el mundo conoce. “Condensas una realidad en un minuto de televisión y es algo que para el espectador se evapora”.
En cualquier caso, “no tengo vocación” de que su primera novela parezca una obra periodística. “Es una obra de ficción, pero sí he dado elementos que yo conozco para darle visos de verosimilitud”, explica. Su manera de abordar el mundo de la prostitución en el centro de Madrid, está inspirado por la intención de crítica social que nutre al género negro.
“La calle Montera siempre me ha parecido muy interesante, porque ahí ves la indiferencia de la gente con las injusticias diarias con las que nos encontramos. Si preguntas a la gente sobre la esclavitud del siglo XXI, la gente diría que no existe o que son cosas del Tercer Mundo y no se dan cuenta de esas prostitutas que están en la calle, sometidas a las mafias. Me atrae esa doble moral del primer mundo y de ahí surge esa novela”.
Ya no hay junglas adonde regresar ahonda en esa indiferencia ante la injusticia cotidiana, ante la que “hacemos como que no existe”, pero también es una novela sobre la soledad, porque su protagonista es uno de esos hombres mayores que en las prostitutas “no buscan sexo, sino compañía”. Gentleman “no es el típico personaje”, dice, es un anciano que está solo, un personaje no habitual en el género negro, y esto es algo que lo vincula a otros autores del noir español –David Llorente, Carlos Zanón, cita–, que, a su juicio “están renovando mucho el estilo y rompiendo los clichés clásicos de la novela negra”. La opinión de Augusto debe tenerse en cuenta, porque no es solo la de un autor que se declara “un yonqui del género negro”, sino que se basa también en su experiencia como director de la colección Estrella Negra, de la editorial Cuadernos del laberinto.
Son varios los autores españoles del género que “están rompiendo el corsé de la novela negra. Sigue habiendo puristas que piensan que hay un canon. Yo soy de la opinión de que hay que renovar el estilo. Lo fundamental es que haya crítica social, contar la parte oscura de la sociedad y del ser humano y con esos mimbres se pueden escribir historias diferentes”.
Con esa convicción contrasta la calidad del noir español –“en España se están escribiendo novelas vanguardistas y excepcionales” – frente al género nórdico o anglosajón. “Hay autores españoles que venden muchísimo menos que los nórdicos y están escribiendo auténticas maravillas”, insiste. La diferencia está en el apoyo institucional. Los nórdicos reciben ayudas para viajes, asistencia a jornadas, a la distribución y la traducción, con la convicción de que es “una inversión para dar a conocer la cultura propia”; mientras que, para los anglosajones, se trata de “un elemento comercial que impulsa la expansión de su idioma”.
En cambio, “en el género negro, se cuida muy poco a los escritores españoles; ahí llegamos a cómo se está tratando a la cultura en España en general y encima, nosotros hacemos crítica social”, sentencia apuntando que “los que más pierden son los escritores y los editores. Los escritores, porque son los que ven menos dinero y son los creadores. Y los editores porque reciben lo mismo que la distribución y la librería y son quienes realmente arriesgan dinero”.
Carlos Augusto Casas escribe de noche, cuando sus hijos duermen, pero no se sienta a escribir hasta que tiene la historia estructurada. “Tengo que darle muchas vueltas antes de meterme ante el ordenador. Hasta que no tengo toda la historia en la cabeza, no me siento. La estructura, la escaleta, la tengo que tener. Pero sí que mientras trabajaba en la televisión le daba vueltas a la idea para que la historia fuera redonda. Por mi profesión, no tengo tiempo para darme la oportunidad de escribir dos o tres veces y ya, cuando te pones a escribir surgen hallazgos”.
Aprovechó la salida del programa de Cintora para centrarse en su novela, aunque cree que más adelante tendrá que volver al periodismo, “a pesar de que no conozco un periodista que no esté cansado de la profesión”. Como escritor necesita tiempo, “porque una novela me absorbe completamente; necesito dedicarle toda mi energía mental, y trabajar en un programa de televisión requiere mucho tiempo, muchas horas y mucha creatividad. No puedo hacer las dos cosas. Uno de los dos trabajos se resentiría”.

El Wilkie Collins es el premio creado por M.A.R editor en agosto de 2011, con la intención de “encontrar las mejores novelas negras contemporáneas escritas en español”, según explica el editor Miguel Ángel de Rus. Augusto obtiene este premio con su primera novela publicada. Antes había escrito textos que quedaron como ejercicios guardados en el cajón. “Esta es la primera que intenté publicar y he ganado un premio”, constata con la alegría por “la inyección de moral y de autoestima tremenda” que significa “un espaldarazo que, no es que disuelva las dudas del escritor novel, pero permite pensar en que puedo continuar”, concluye.


Carlos Augusto Casas nació en Madrid en 1971. Comenzó su carrera en Diario 16. Después de pasar por la agencia EFE ejerció como periodista de investigación para TVE, Antena3, Cuatro y Telecinco. Recientemente ha sido subdirector del programa de Cuatro A pie de calle, presentado por Jesús Cintora. Ha participado en numerosas antologías de relatos de género negro; con el relato El Bar de los asesinos, dedicado a Lisboa, obtuvo el XIV Premio Internacional de Relato Sexto Continente, organizado por Radio Exterior de España.

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